No es necesario un entrenamiento o capacitación especial. Cualquier persona que recibe la sintonización puede recibir la energía Reiki y a su vez transmitirla a otra persona.
No se pierde la potencia aunque el practicante no lo utilice. No se disminuye la fuerza sustancialmente.
No hace falta concentrarse fuertemente mientras lo practica.
No es necesario poner o sacar el Ki. La energía se regula automáticamente. Cuanto mayor sea el flujo de la energía que se transmite, mayor intensidad de energía se adquiere.
El practicante no es afectado por la energía negativa de la persona a quien transmite Reiki.
Se puede aprender con facilidad la técnica de sanación a distancia, que supera el tiempo y el espacio. (Para los que han recibido el Segundo Nivel).
Es compatible con otras técnicas de curación, tales como: Chi-Kung, meditación y terapias de curación.
Surte efectos independientemente de la fe del practicante, sin necesidad de que el mismo sea creyente.
Eleva la esencia del practicante.
Existen antecedentes abundantes y concretos de aplicación y éxito